Los trabajadores mayores: oportunidad y peligro para el mercado de trabajo | Economía

Los trabajadores mayores: oportunidad y peligro para el mercado de trabajo | Economía

El progresivo envejecimiento de la población genera estrés en el mercado laboral. Con un número de pensionistas al alza, y con los baby boomers —una cohorte muy numerosa y que recibirá prestaciones más elevadas que las actuales— al borde de la jubilación, la reconfiguración de las estructuras de trabajo ha pasado a ser un desafío global para todos los países. Una de las derivadas de este cambio de paradigma es que los trabajadores más veteranos, aquellos de entre 55 y 64 años, están siendo orillados en favor de empleados más jóvenes, a quienes se les presuponen mayores habilidades para adaptarse al avance tecnológico que plantean nuevas herramientas como la inteligencia artificial. Sin embargo, este estigma bebe de un planteamiento erróneo, puesto que son, precisamente, los trabajadores de mayor edad aquellos más preparados para hacer frente a procesos de cambio, según concluye un estudio elaborado por Oxford Economics, en colaboración con la Universidad de Salamanca y el Centro Internacional sobre el Envejecimiento (CENIE).

El estudio, titulado El impacto de la edad en el mercado de trabajo y la resiliencia de las empresas en España, retrata la situación laboral de los trabajadores de mayor edad en España y dentro del entorno europeo, y defiende la presencia de los seniors en las empresas. “Hay muchos discursos erróneos que hacen que se perciba el envejecimiento como un peligro para nuestro bienestar económico y social. Que vivamos más y en mejores condiciones no puede convertirse en una fuente de problemas”, ha señalado Óscar González, director de la Fundación General de la Universidad de Salamanca.

La principal derivada del envejecimiento continuado de la fuerza de trabajo tiene que ver con su momento de retiro. Esto es, de cómo impactará sobre las cuentas del Estado el pago de las prestaciones de un colectivo cada vez mayor. El envejecimiento de la población española “dará lugar a la reducción de la población en edad laboral —personas de entre 15 y 64 años—, y a un aumento significativo en la tasa de dependencia de las personas mayores, definida como el número de personas mayores de 65 años respecto a la población de entre 20 y 64 años”, indica el estudio. “Estos cambios podrían desencadenar un crecimiento económico más lento y suponer problemas significativos para las autoridades”, alerta el texto.

Para evitar estas tensiones futuras, el informe plantea una serie de recomendaciones, como el aumento de la edad de jubilación, entendida desde el dato de a qué edad deciden jubilarse los trabajadores en España, y no de la edad legal. Según detalla el documento, en España, en 2020, la edad promedio efectiva de jubilación se situó en torno a los 61 años en los hombres; y a los 60 años en las mujeres, cifras más bajas que las que se dan en la mayor parte de los países de la OCDE. Sin embargo, estos datos no concuerdan con los que reconoce la Seguridad Social, que remite a los 65,1 años la edad efectiva de jubilación en ese año.

“Las autoridades responsables en España deben contemplar aumentar la edad oficial de jubilación, como ha sucedido en otros países con mano de obra que envejece, casos de Japón o Alemania”, incide el informe, en el que se recomienda también que la prioridad sea “desincentivar la jubilación anticipada entre los trabajadores de más edad”. Para ello, plantea que el acceso a cualquier régimen de jubilación anticipada “sea más riguroso”.

“En España se han adoptado medidas al respecto, como el aumento de la cantidad mínima de años de cotización necesarios para tener derecho a una pensión completa”, reconoce el documento, aunque considera que “todavía hay margen para tomar más medidas”. Entre ellas, considerar “un aumento de los costes de la jubilación anticipada para los empleadores o directamente anular la jubilación anticipada”.

Resiliencia

Según revela el estudio de la consultora, las empresas con plantillas más envejecidas afrontaron mejor la crisis financiera de 2008. “Los trabajadores de más edad suelen tener más experiencia y conocimientos especializados en su campo, lo cual llega a ser valioso en tiempos de crisis”, indica el texto. “Es posible que comprendan mejor cómo funciona la empresa y puedan aportar conocimientos y soluciones valiosas para resolver problemas que surjan”, añade.

Además, el documento resalta que su presencia contribuye a mejorar la transmisión de conocimientos. “Los trabajadores de más edad también pueden ser mentores de los trabajadores más jóvenes, orientándolos y apoyándolos al afrontar los retos de una crisis”.

La defensa de la presencia de trabajadores veteranos en las plantillas se plantea desde la perspectiva de que en los próximos 25 años este nicho de empleados ganará todavía más peso en la pirámide laboral. “El porcentaje de trabajadores mayores de 50 años inactivos por cada 100 trabajadores será del 80% en 2050, 20 puntos porcentuales más que en la actualidad, ha estimado Shruti Singh, economista senior y responsable de políticas de envejecimiento y empleo de la OCDE, que ha participado en la presentación del informe. “En España, en estos momentos, hay más trabajadores de entre 55 y 64 años en activo que nunca”, ha destacado la académica. Sin embargo, se trata de un volumen alejado de la media que presentan, por ejemplo, varios países nórdicos.

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Melissa Andreina Mendoza Araujo

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